domingo, 30 de noviembre de 2008

De Julia Prilutzky




NO ES EL AMOR, LO SÉ, PERO ES DE NOCHE




No es el amor, lo sé, pero es de noche
y yo estoy sola, frente al mar que espera
con las uñas viscosas de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua y las espumas
mil ramajes de brazos me recuerdan
que aguardan todavía
tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí
salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.

No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas que se aferran
con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo
como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia
del querer, del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar desde la bruma
que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.

No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido, pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé, y sin embargo
es su paso otra vez, y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así, tan sin sorpresa
y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?

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viernes, 28 de noviembre de 2008

De Ida Vitale




ACLIMATACIÓN



Primero te retraes,
te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
No soñar flores.
El aire te sofoca.
Sientes la arena
reinar en la mañana,
morir lo verde,
subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,
desde algún borde
una voz compadece, te moja
breve, dichosamente,
como cuando rozas
una rama de pino baja
ya concluida la lluvia.


jueves, 27 de noviembre de 2008

Debo respirar


Debo respirar...es fácil hablar de emociones como si fueran flores secas puestas en un jarrón...recogerlas de la piel y de la sangre es otra cosa...para todos incluso para los que hacen juegos de palabras como una manera de mitigar su dolor.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Sigue lloviendo..es lo que tiene el otoño.








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De Heberto Padilla




El hombre junto al mar

Hay un hombre tirado junto al mar
Pero no pienses que voy a describirlo como a un
ahogado
Un pobre hombre que se muere en la orilla
Aunque lo hayan arrastrado las olas
Aunque no sea más que una frágil trama que respira
Unos ojos
Unas manos que buscan
Certidumbres
A tientas
Aunque ya no le sirva de nada
Gritar o quedar mudo
Y la ola más débil
Lo pueda destruir y hundir en su elemento
Yo sé que él está vivo
A todo lo ancho y largo de su cuerpo


martes, 25 de noviembre de 2008

De José Ángel Valente




CÓMO SE ABRÍA EL CUERPO DEL AMOR HERIDO...

Cómo se abría el cuerpo del amor herido
como si fuera un pájaro de fuego
que entre las manos ciegas se incendiara.

No supe el límite.

Las aguas
podían descender de tu cintura
hasta el terrible borde de la sed,
las aguas.


lunes, 24 de noviembre de 2008

Permiteme





Permiteme fundirme entre las sábanas de tu verdadera soledad...
la que callas cuando desapareces.



domingo, 23 de noviembre de 2008

Noviembre




Será el mes de la dulzura
porque siempre hay hielo
cercando el dolor del viento.


sábado, 22 de noviembre de 2008

Quizás..




Quizás lo importante es que sigas sintiendo,
aunque cada vez te note más lejos
y tu desdén guarde la saliva
que no te da el recuerdo.


viernes, 21 de noviembre de 2008

De Antonio Gamoneda




Llegan los animales del silencio, pero debajo de tu piel arde la
amapola amarilla, la flor del mar ante los muros calcinados
por el viento y el llanto.

Es la impureza y la piedad, el alimento de los cuerpos
abandonados por la esperanza.