domingo, 1 de agosto de 2010
martes, 27 de julio de 2010
De Juan Gelman
Alza tus brazos...
Alza tus brazos,
ellos encierran a la noche,
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.
Que la noche nos cubra con una campana,
que suene suavemente a cada golpe del amor.
Entiérrame la sombra, lávame con ceniza,
cávame del dolor, límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.
Tú destruyes el mundo para que esto suceda
tu comienzas el mundo para que esto suceda.
martes, 13 de julio de 2010
De Anne Sexton
Deseando morir
Ahora que lo preguntas,
la mayor parte de los días no consigo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Ni siquiera estaban la córnea y la orina sobrante.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que incluso los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en una pasión.
Es la muerte un hueso triste, lleno de golpes, se diría,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año.
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su prisión dañina.
Balanceándose, así se encuentran a veces los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
abandonando el pan que confundieron con un beso,
dejando la página del libro abierta al azar,
algo sin decir, el teléfono descolgado
y el amor, lo que quiera que haya sido, una infección.
miércoles, 2 de junio de 2010
De Paul Celan
Con todos los pensamientos me fui
fuera del mundo: allí estabas tú,
mi sosegada, mi abierta, y-
nos recibiste.
¿Quién
dice que se nos murió todo
cuando se nos quebraron los ojos?
Todo despertó, todo comenzó.
Grande vino un sol flotando, radiantes
se le enfrentaron alma y alma, claras,
imperiosas le presilenciaron
su órbita.
Suave
se abrió tu seno, silente
subió un aliento al éter,
y lo que se hizo nube ¿no era,
no era forma y a partir de nosotros,
no era
tanto así como un nombre?
domingo, 16 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
De Leopoldo Panero
"...Movido levemente por el aire,
es como tu sonrisa que se acaba
dejando su hermosura entre los árboles..."
lunes, 10 de mayo de 2010
De Darío Jaramillo
"...Que el azar me lleve hasta tu orilla,
ola o viento, que tome tu rumbo,
que hasta ti llegue y te venza mi ternura"
lunes, 3 de mayo de 2010
De Antonio Machado
Y te enviaré mi canción:
“Se canta lo que se pierde”,
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón.
martes, 27 de abril de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
De Jorge Luis Borges
Lo nuestro
Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.
El barrio que fue las orillas.
Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.
Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.
El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.
El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.
Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.
Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.
Los idiomas que apenas desciframos.
Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.
Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.
El ilimitado nombre de Shakespeare.
La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.
El ajedrez y el álgebra, que no sé.
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